Septiembre tiene algo de comienzo. Aunque el año empezó en enero, muchas veces sentimos que el verdadero nuevo curso empieza ahora: después del verano, cuando vuelven los horarios, las rutinas, los pacientes habituales y esa sensación de “venga, volvemos a empezar”.
Es el momento en el que mucha gente se plantea apuntarse al gimnasio, estudiar chino, comer mejor, ordenar la casa o retomar algo que dejó aparcado antes del verano.
Y yo te hago una pregunta: ¿por qué no hacer lo mismo con tu farmacia?
¿Por qué no aprovechar septiembre para parar, mirar cómo estás trabajando y decidir qué quieres conseguir de aquí a final de año?
No empieces septiembre en automático
Uno de los riesgos de la farmacia es vivir demasiado tiempo en automático. Abrir, atender, pedir, resolver, apagar fuegos, cerrar, volver al día siguiente y repetir.
La farmacia funciona, sí. Pero una cosa es que funcione y otra muy distinta es que avance en la dirección que tú quieres.
Si no paras a pensar, la inercia decide por ti. Decide tu agenda, tus prioridades, tus compras, tus reuniones, tus tareas y hasta tu nivel de cansancio.
Por eso septiembre puede ser un buen momento para hacer una pausa real. No una pausa enorme ni complicada. Una pausa para analizar y decidir.
Para y analiza qué ha ido bien
Antes de pensar en todo lo que quieres cambiar, empieza por mirar qué ha ido bien.
Quizá este verano el equipo ha respondido mejor de lo que esperabas. Quizá una categoría ha funcionado especialmente bien. Quizá has conseguido desconectar algún día más. Quizá los turnos han estado mejor organizados. Quizá una persona del equipo ha asumido más responsabilidad.
Eso también hay que verlo. Porque si algo funciona, conviene entender por qué funciona para repetirlo y reforzarlo.
Pregúntate:
- ¿Qué ha funcionado bien en la farmacia estos últimos meses?
- ¿Qué decisiones me han dado tranquilidad?
- ¿Qué ha hecho mejor el equipo?
- ¿Qué tareas han dependido menos de mí?
- ¿Qué quiero mantener de aquí a final de año?
A veces estamos tan pendientes de corregir fallos que no aprovechamos lo que ya está funcionando.
Después mira qué quieres cambiar
Una vez visto lo positivo, toca mirar lo que no quieres seguir arrastrando.
Puede ser una forma de organizar los pedidos que siempre genera tensión. Una reunión que nunca se hace. Una persona del equipo que necesita más claridad. Una categoría que no se revisa. Una agenda que no te deja respirar. O esa sensación de que todo, absolutamente todo, termina pasando por ti.
Septiembre es buen momento para preguntarte con honestidad: ¿qué no quiero seguir haciendo igual hasta diciembre?
No hace falta cambiar toda la farmacia. Pero sí elegir aquello que, si mejora, te va a dar más orden, más margen o más tranquilidad.
Plantéate un objetivo como te plantearías un nuevo hábito
Cuando alguien se apunta al gimnasio en septiembre, no se plantea correr una maratón el primer día. Empieza por ir dos o tres veces por semana. Cuando alguien decide estudiar un idioma, no pretende hablarlo perfecto en un mes. Empieza por reservar un rato, seguir un método y ser constante.
Con la farmacia ocurre lo mismo.
No sirve de mucho decir “quiero organizar mejor la farmacia” si no defines qué significa eso. Es mucho más útil concretar:
- Quiero que los pedidos no dependan solo de mí.
- Quiero tener una reunión de equipo cada quince días.
- Quiero revisar una categoría antes de octubre.
- Quiero definir responsables para stock, caja e incidencias.
- Quiero llegar a final de año con menos sensación de apagar fuegos.
Un objetivo claro te ayuda a tomar decisiones. Un deseo general suele perderse en la rutina.
Elige tres prioridades hasta final de año
De aquí a diciembre no necesitas veinte objetivos. Necesitas pocas prioridades bien elegidas.
Te propongo elegir tres. Una relacionada con gestión, otra con equipo y otra contigo como titular.
Por ejemplo: mejorar el control de stock, repartir mejor responsabilidades y reducir interrupciones innecesarias durante tu jornada.
Si esas tres cosas mejoran, tu farmacia no solo funcionará mejor. Tú también trabajarás con más calma.
Ponlo en calendario
Una intención sin fecha suele quedarse en intención. Si quieres revisar la farmacia, ponlo en agenda.
Reserva una mañana para analizar verano. Reserva una reunión para hablar con el equipo. Reserva un momento para revisar compras, márgenes o tareas. No esperes a tener tiempo, porque en la farmacia el tiempo rara vez sobra.
Igual que no estudiarías chino solo “cuando puedas”, tampoco deberías mejorar la gestión solo cuando aparezca un hueco.
Septiembre puede ser un punto de inflexión
El nuevo curso en la farmacia no va de empezar con una lista enorme de propósitos. Va de parar, analizar y decidir con intención.
Qué ha ido bien. Qué quieres mantener. Qué quieres cambiar. Qué quieres conseguir de aquí a final de año. Y qué necesitas dejar de hacer por pura inercia.
Porque si no decides tú hacia dónde va tu farmacia, la rutina decidirá por ti.
Si quieres seguir trabajando esta forma de gestionar tu farmacia con más calma, puedes escuchar el podcast Tu Farmacia de Éxito, donde hablamos de estrategia, equipo, rentabilidad y calidad de vida para farmacéuticas titulares.
