Qué he aprendido del verano en mi farmacia: qué ha ido bien, qué ha fallado y cómo mejorar

Cuando termina agosto, muchas farmacias vuelven al ritmo habitual casi sin parar a revisar qué ha ocurrido durante el verano. Se cambia el escaparate, se ajustan horarios, vuelve el equipo, llegan nuevas campañas y septiembre empieza con prisa.

Pero el verano deja mucha información útil. Si la miras con calma, puedes aprender qué ha funcionado, qué ha fallado y qué deberías mejorar para el próximo año.

No se trata de juzgarte ni de buscar errores. Se trata de convertir la experiencia de verano en una herramienta de gestión.

Qué ha ido bien este verano

Empieza por lo que ha funcionado. A veces somos muy rápidas detectando fallos, pero no siempre dedicamos tiempo a entender qué se ha hecho bien.

Pregúntate qué productos se vendieron mejor, qué categorías respondieron bien, qué campañas tuvieron sentido, qué mensajes funcionaron en el mostrador y qué decisiones ayudaron a que la farmacia estuviera más ordenada.

También conviene mirar al equipo. Qué personas asumieron responsabilidades, qué turnos funcionaron bien, qué tareas se resolvieron sin depender de ti y en qué momentos la farmacia mantuvo la calma aunque hubiera más trabajo.

Eso que ha funcionado no debería quedar en una sensación. Anótalo. Porque si lo tienes claro, podrás repetirlo, reforzarlo y prepararlo mejor el año que viene.

Qué ha fallado o se ha quedado corto

Después toca mirar lo que no ha ido tan bien. Y aquí es importante hacerlo sin culpa, pero con honestidad.

Puede que faltara stock en productos clave. Puede que compraras demasiado de alguna categoría. Puede que hubiera dudas con los turnos, incidencias mal resueltas, tareas que nadie asumió o llamadas constantes durante tus días de descanso.

También puede que detectaras que el equipo no tenía claro qué decisiones podía tomar, que los pedidos dependían demasiado de una persona o que algunas promociones no estaban bien preparadas.

Todo eso no es un fracaso. Es información. Y en gestión, la información sirve para decidir mejor.

Revisa el stock con datos, no solo con memoria

Uno de los aprendizajes más importantes del verano suele estar en el stock. Qué se vendió bien, qué se quedó corto, qué sobró y qué productos ocuparon demasiado espacio para el resultado que dieron.

Si puedes, revisa ventas por familias: solares, digestivo, hidratación, oído, urinario, picaduras, quemaduras, infantil, botiquín y productos de viaje.

Después separa tres grupos: productos que repetirías igual, productos que comprarías menos y productos que deberías haber preparado mejor.

Esta revisión te ayudará a evitar dos errores habituales: comprar por miedo y comprar tarde.

Revisa también al equipo y los turnos

El verano no solo pone a prueba el almacén. También pone a prueba la organización del equipo.

Pregúntate si los turnos fueron realistas, si las responsabilidades estaban claras, si hubo momentos de sobrecarga y si siempre acabaron resolviendo las mismas personas.

También es útil preguntar al equipo qué cambiaría. A veces desde la titularidad vemos una parte, pero quienes están en mostrador detectan detalles muy concretos: horas complicadas, tareas que se acumulan, pacientes que preguntan siempre lo mismo o productos que faltaron en momentos clave.

Escuchar esa información puede ayudarte a preparar un verano mucho mejor el próximo año.

Convierte los aprendizajes en mejoras concretas

Una revisión solo sirve si termina en decisiones. Por eso, después de analizar qué ha ido bien y qué ha fallado, elige tres mejoras concretas.

Por ejemplo: definir mínimos de stock para ciertas familias, preparar antes los turnos, crear una hoja de incidencias, asignar responsables por área o revisar las compras de verano con más datos.

No necesitas cambiarlo todo de golpe. Es mejor elegir pocas mejoras y aplicarlas bien que hacer una lista enorme que se quede olvidada.

El verano puede ayudarte a gestionar mejor todo el año

Lo interesante del verano es que concentra muchas situaciones: cambios de pacientes, cambios de equipo, vacaciones, picos de demanda, bajadas de ritmo, compras estacionales e incidencias inesperadas.

Por eso, revisar el verano no sirve solo para preparar el verano siguiente. También te ayuda a ver cómo funciona tu farmacia cuando cambian las condiciones.

Si todo depende demasiado de ti, el verano lo muestra. Si el stock no tiene criterio, el verano lo muestra. Si el equipo necesita más claridad, el verano también lo muestra.

Y esa información, bien utilizada, puede convertirse en una mejora real para tu farmacia.

Si quieres seguir aprendiendo a revisar tu farmacia con mirada de gestión y no solo desde la urgencia del día a día, puedes escuchar el podcast Tu Farmacia de Éxito, donde hablamos de cómo vivir de tu farmacia y no para tu farmacia.

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